En busca y captura: qué comunica tu imagen

Creemos que el conocimiento debe ser compartido y por eso surgió la idea de nuestro muro, The Wall.. Emprender cuesta, pero haciéndolo en comunidad cuesta un poco menos y, sobre todo, es más fácil lograr resultados. Hay multitud de buenos profesionales del emprendimiento y la comunicación, de todas las tallas, encantados de ayudarte con sus conocimientos a impulsar tu proyecto o lanzar tu idea. Por eso se han unido a esta comunidad.En esta sección de “En busca y captura”, te los vamos a ir presentando, al tiempo que ellos te van a ir ayudando con sus conocimientos, para que ofrezcas lo mejor de ti.

Hoy presentamos a Silvia Foz, quién te va a hace reflexionar sobre qué comunica tu imagen:


 

Comunicamos constantemente y lo hacemos sobre todo a través de nuestra imagen personal. Por eso, cuidarla es tan importante, porque más allá de lo que decimos o lo que hacemos, nuestra imagen puede ser determinante para lograr nuestros objetivos con éxito​, tanto en el ámbito profesional como personal y social. Como emprendedor o blogger, ¿cuidas de los productos o servicios que ofreces ,del contenido de tu post, del look and feel de tu web, etc. verdad? ¿y eres consciente de que tu imagen personal es también parte de tus productos, servicios o blog?

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Check list para identificar a tus clientes o lectores ideales

El primer error que debes evitar cometer al lanzar tu proyecto es creer que todo el público es tu potencial cliente o lector. Debes ser consciente de que no se trata de gustar a todos. Tienes un público determinado al que debes dirigirte, y aquí llega la pregunta clave que muchos nos hacéis: ¿Como identifico a mis clientes o lectores ideales?

Cinco pautas para identificar a tu cliente ideal - Tuitealo          
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#ElEspecialdeldía: Personalizar marca la diferencia

Con #ElEspecialdeldía queremos aprender de pequeños grandes emprendedores y marcas de éxito, para que emprender resulte algo más fácil siguiendo sus ejemplos.

Esta semana, te traigo un ejemplo claro de cómo detectar una necesidad, resolverla y una vez solucionada innovar constantemente. Tutete.com es la primera tienda online que revolucionó el sector maternal con su producto estrella: los “tetes” o chupetes personalizados. Una simple necesidad que surgió al ver que su sobrina tenía un chupete sucio porque el rotulador con el que su madre lo marcaba para identificarlo se borraba al cabo de unas horas.

Así nació una idea y una gran oportunidad que Tutete.com ha aprovechado, innovando constantemente y ofreciendo productos de alta calidad que lo han convertido en un referente de puericultura.

¿Qué es lo que hace que Tutete.com sea #ElEspecialdeldía?

¿Qué puedes aprender de Tutete.com como emprendedor?

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Emprendetips #3: ¿Tienes un objetivo claro?

Hoy vamos de nuevo con la sección de los #Emprendetips, para que dediques un minuto a pequeñas cápsulas de inspiración. La semana pasada reflexionaba sobre ¿quién es tu cliente?, y hoy te traigo otra idea que se nos plantean los clientes de forma recurrente en las sesiones de trabajo.

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La regla de las 800 palabras

Cuando no has escrito nunca y te pones a hacerlo, pronto descubres algo muy curioso. Resula que lo más difícil no es empezar lo más difícil es saber cuándo cortar.

Da igual, yo escribo lo que me apetece y me da igual que la gente no me lea“.

Bien. Eso es verdad hasta cierto punto, yo también lo he dicho y lo digo pero ¿no es mejor escribir lo que te apetece y que, además, tus potenciales lectores lleguen al final de tus historias?

Si, además, con tu blog o tu web pretendes hacer llegar tus productos, tus servicios o una determinada imagen a través de tus textos, conviene que los lectores sean capaces de llegar al final de tus posts.

“Escribir es fácil. Editar es muy difícil.” @molinos1282 - Tuitealo          

Al ponernos a escribir todos le cogemos cariño a nuestras historias, nuestros productos, nuestras recomendaciones y nuestras explicaciones. Son nuestras, las hemos pensado, vivido, sentido y por fin hemos conseguido concretarlas en una idea, ponerlas en palabras porque queremos compartirlas.

Hemos sufrido para encontrar la inspiración, el tiempo, el momento y el estado de ánimo adecuado para escribir lo que queremos y cuando nos ponemos no hay quien nos pare.

Las palabras nos salen a borbotones, queremos contarlo todo, no dejarnos ni un detalle. Todo parece importante, todo nos parece necesario. Todos pensamos en presentación, nudo y desenlace. Los personajes, las descripciones, los diálogos, los datos, las menciones… todo fluye, todo sale mágicamente de nuestra cabeza y aparece en la pantalla.

Nos sentimos en racha, poseídos de inspiración y encantados.

Por fin, llegamos al final. Nos echamos hacia atrás, contemplamos nuestra obra y no podemos creer que hayamos escrito tanto. ¿En serio? Bueno, es que el tema es estupendo.

Aquí es donde hay que parar y pensar antes de darle a publicar. No estás escribiendo en un cuaderno, no es un documento que nadie vaya a tener que leer por obligación y tengas que torturarle con tu verborrea, no es una carta ni un libro. Estás escribiendo para que te lean y después comenten tu idea, compren tu producto, te contacten y te compartan. Para conseguir cualquiera de esas acciones con tu post lo primero que tienes que lograr es que te lean hasta el final.

¿Qué haces ahora?

Cuenta las palabras.

Si son más de 1500 ¡no le des a publicar! 1500 palabras son muchas, que tus potenciales lectores lleguen al final requiere que hayas escrito tu post muy bien. Tienes que ser muy bueno. ¿Qué quiere decir esto? Quiere decir que necesitas que tu texto, tu historia, tenga ritmo, enganche no aburra y no decaiga en ningún momento o tus lectores se irán.

Piensa en ti como lector

¿Te aburren los posts muy largos? ¿Miras la longitud de los posts antes de leer? ¿No puedes leer posts muy largos porque tu tiempo de lectura en la red es limitado y prefieres no perder el tiempo en cosas que no te enganchen? ¿Cuántos párrafos de “gracia” le das a un post antes de saltar a otra cosa?

Señoría, no hay más preguntas.

Relee.

Relee. Despacio y sin hacer trampas. No leas en diagonal. Lee lo que has escrito. Intenta, en la medida de lo posible, enfrentarte a tu texto como si no fuera tuyo. Lo ideal, si no vas con el tiempo de publicación pegado, es dejarlo reposar un día. Pasadas 24 horas es increíble como cambia la percepción de tu propio texto.

En esta primera lectura atenta te aseguro que ya habrá cosas que te sobrarán y corregirás.

Ponte un límite de palabras: 800.

Edita hasta llegar a esas 800. Ni una más. Corta expresiones rebuscadas y cursis (tema para otro día). Quita repeticiones, aligera tiempos verbales, borra adverbios.

¿Lo has conseguido ya? ¿No? Sigue cortando. Lo sé, te duele. Todo es importante, todo es necesario, ha salido de tu inspiración.

No hay dolor. Corta. Prueba a quitar párrafos enteros y relee. ¿Ha perdido sentido la historia? No. ¿No te ves capaz de algo tan drástico? Está bien, te concedo resumir en vez de recortar pero ya te advierto que así no lo conseguirás.

Relee, edita, corta. Recoloca. Relee. Lo tienes. 800 palabras.

Publica.

¿Sorprendido? Has quitado 300 o 400 palabras y tu escrito sigue teniendo sentido, ritmo, no te repites y hay muchas más posibilidades de conseguir que tus lectores lleguen al final de tu historia. Ya ni te acuerdas de los párrafos que has eliminado.

Sé lo que estás pensando: “Hay posts de 3000 palabras que son muy buenos”. Sí, y Cervantes escribió El Quijote pero no todos podemos hacerlo.

Recuerda, es mucho más fácil ser bueno en 800 palabras que en 1500.

No lo olvides: es importante saber escribir pero es fundamental saber editar.

800 palabras. Ni una más. Ni una menos.

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