Hablemos de Post Patrocinados

Los posts patrocinados los carga el diablo. Son muy peligrosos para el blogger aunque sean lucrativos y suelen ser una decepción para el lector habitual del blog.

¿Cómo nace un post patrocinado?

Érase una vez alguien con una inquietud por escribir que abrió un blog por curiosidad. Empezó con miedo, vergüenza y sin tener muy claro de qué quería hablar: calceta, fotografía, manualidades, cocina, música, niños, viajes o simplemente sus experiencias.

Sin saber muy bien cómo empezó a tener lectores. El blogger, asombrado, comprobó que le leía más gente de la que él conocía en lo que se suele llamar “la vida real” (tema para otro post) y dedujo entonces que había desconocidos al otro lado de la pantalla a los que les gustaba lo qué contaba y cómo lo contaba.

El blogger le cogió el gusto a escribir, a tener un blog, a conocer gente a través de la pantalla y descubrió que era bueno escribiendo.

Pronto su mail se llenó de correos que empezaban con “Querido blogger” seguido de propuestas de envío de productos para pruebas y “una mención en el blog con un enlace” u otros mejores, personalizados con su nombre, que le ofrecían dinero por hablar de ciertos productos. Los más profesionales le preguntaban sus tarifas por hablar de determinado producto. Ni que decir tiene que el pago era por hablar bien.

El blogger tuvo sus dudas (o no) y se decidió a incluir posts patrocinados. Nadie sabe quién se inventó el término “patrocinado” como sinónimo de “me pagan por decir cosas buenas de este producto o servicio” pero definitivamente queda mucho mejor, más sonoro, más voluntario, lo hace parecer más un compromiso que un acuerdo mercantil con dinero de por medio.

Comenzó a publicar entonces posts patrocinados. Primero mantuvo cierto criterio: solo ropa, solo libros, solo viajes, solo… hasta que empezaron a llegar ofertas de todo tipo de productos y fue difícil resistirse. El blog, su blog, se llenó de productos que por supuesto había probado y por supuesto recomendaba de corazón… pero le pagaban por ello.

El blogger pensó que era una manera de sacar unas perras tan buena como otra cualquiera, que era su blog y con él hacia lo que quería y que si a alguien no le gustaba que no le leyera.

¿Qué le pasa al lector cuando llega a un post patrocinado en un blog?

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Desde hace 14 años trabajo en el mundo de la comunicación. Un buen día de 2008 se me ocurrió abrir un blog personal y pronto me di cuenta de que era lo mejor que había hecho en la vida. Además, estaba poseída, yo no tenía un blog, el blog me tenía a mi. He sido finalista de varios premios, mucho mejor ser “subcampeón” y me encantan las redes sociales.

Ahora mismo edito y escribo el proyecto cultural online Pisando Charcos, colabora en el blog Unadocenade, en la revista de divulgación científica Principia y en dos de los proyectos de la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU; la plataforma para visibilizar a las mujeres que desarrollan carreras científicas Mujeres con Ciencia y la web de divulgación Cuaderno de Cultura Científica.

Escribo, escribo, escribo y no lo hago mal.

Lectora compulsiva y fanática de Bruce.

Más info en https://about.me/anaribera

leer en la web

Aprender a leer en la red

Por toda la red, en todo tipo de webs, en las redes sociales, en congresos, encuentros y eventos, encontramos muchísimos consejos para (supuestamente) aprender a escribir en la red. Nos hablan de contenido, de formas de expresión, de maneras de titular, de SEO (optimización de motores de búsqueda) y nos dan un millón de trucos más. La mayoría de todas estas lecciones comienzan por una obviedad, como “El contenido es el rey”, y sin embargo siempre echo de menos otra obviedad que ni se menciona y que realmente está en el origen de un buen contenido y una buena estructura: es fundamental aprender a leer en la red.

Nadie, absolutamente nadie empieza a escribir un blog sin haber sido primero lector de otros blogs. Todos hemos empezado así; una vecina, un primo, el amigo del amigo comenta que ha empezado a escribir y por curiosidad entramos a ver qué es eso tan importante  que esa persona, que creíamos conocer, tiene que contar en público. Ese blog puede gustarnos o no, pero si nos engancha es posible que acudamos todos los días a ver si hay actualizaciones y pinchemos en su lista de blogs recomendados y poco a poco tengamos un “caminito de blogs” que recorremos todos los días en busca de las actualizaciones.

Bien, hasta aquí todos sabemos llegar pero, ¿cómo pasar a una lectura más profesionalizada de los blogs y webs que nos interesan?

feedly, leer

Utilizando un lector de feeds. ¿Qué es eso? Una herramienta que te organiza los blogs y webs que te gusta leer de una manera cómoda, rápida, ahorrándote tiempo y que te permite no perderte ninguna actualización de tus blogs favoritos.

Hay muchos lectores de RSS pero el que yo utilizo es Feedly. Todos funcionan más o menos igual y permiten hacer las mismas cosas y, para escribir en la web, es fundamental hacer uso de alguno de ellos. Un lector de feeds bien organizado permite ahorrar tiempo, encontrar inspiración y generar eso tan chulo que se llama “contenido de calidad”. Si no lees y no sabes distinguir un buen contenido ¿cómo vas a generarlo? Hay que empezar leyendo.

 

¿ Para qué sirve aprender a usar Feedly?

– Permite tener todos los blogs y webs que sigues organizados de un solo vistazo. Cada mañana, cada noche o cada hora (según sea tu nivel de adicción) puedes echar un vistazo y saber si tus blogs favoritos han actualizado. Se acabó recorrer la red de enlace en enlace. Entras en el Feedly y tienes todo tu contenido esperándote, como si fuera el periódico de la mañana en la boca de tu perro.

– Puedes organizarlos por categorías: las que viene por defecto o las que tú quieras. Muchos seguimos blogs de distintas temáticas e interesa organizarlos para, por ejemplo, priorizar los que leemos por trabajo o por amistad. Categorías como blogs de amigos, de ciencia, maternidad, manualidades, fotografía o incluso “blogs que sigo por envidia”.

– ¿No os ha pasado nunca que llegáis a un post, no tenéis tiempo para leerlo y decidís dejarlo para luego, pero después se olvida? Seguro que sí. En Feedly puedes marcarlo como “no leído” y se quedará ahí, señalado hasta que vuelvas con tiempo.

– Seguro que todos conocéis la sensación de irte de vacaciones o tener mucho trabajo y pasar unos días de desconexión de la red, sin tiempo para leer nada. Al volver a la vida 2.0 queremos saber qué nos hemos perdido. Feedly te permite saber de un vistazo todo lo que ha pasado mientras tú no estabas, decidir si lo lees todo o si lo borras de un plumazo dándole al “leer todo” tras haber guardado lo interesante.

– ¿Cuánta vida tiene un post? ¿Cuánto tiempo pasa desde que lo lees y piensas que sería interesante escribir sobre ello hasta que lo olvidas? Con Feedly existe la opción “salvar”. Lees un contenido que te alucina, lo salvas y se queda guardado en una carpeta llamada “Salvado” a la que puedes recurrir siempre que quieras para buscar inspiración, recrearte en aquel texto que te encantó o, ¿quién sabe?, hilar una historia para tu propio blog enlazando ideas que todos esos contenidos salvados te inspiran.

– ¿Quieres saber si tus posts son populares, salvados o compartidos? También puedes. Añades tu propio blog o web a Feedly y podrás comprobar qué posts tienen más éxito o se comparten más. Puedes hacerlo por mera curiosidad, pero también puede servirte para conocer los intereses de tus lectores, los que te siguen en lectores de rss, y orientar si lo deseas tu contenido.

Buscar contenido, comparar maneras de expresarlo, observar pautas de publicación, descubrir nuevos blogs, retomar blogs que han permanecido apagados durante mucho tiempo y que ya dabas por desaparecidos e incluso sorprenderte con tus descubrimientos son algunas de las funciones de Feedly que te ahorran tiempo, te inspirarán y, sobre todo, harán de ti un mejor lector y por tanto un mejor escritor.

Un consejo: usa Feedly.  Y, por supuesto, para cualquier duda, aquí estoy.

 

Imagen destacada vía Violeta Rodríguez 

Imagen central propiedad de  feedly

Desde hace 14 años trabajo en el mundo de la comunicación. Un buen día de 2008 se me ocurrió abrir un blog personal y pronto me di cuenta de que era lo mejor que había hecho en la vida. Además, estaba poseída, yo no tenía un blog, el blog me tenía a mi. He sido finalista de varios premios, mucho mejor ser “subcampeón” y me encantan las redes sociales.

Ahora mismo edito y escribo el proyecto cultural online Pisando Charcos, colabora en el blog Unadocenade, en la revista de divulgación científica Principia y en dos de los proyectos de la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU; la plataforma para visibilizar a las mujeres que desarrollan carreras científicas Mujeres con Ciencia y la web de divulgación Cuaderno de Cultura Científica.

Escribo, escribo, escribo y no lo hago mal.

Lectora compulsiva y fanática de Bruce.

Más info en https://about.me/anaribera

No me gusta “Leer más”

Nunca pensé en dedicarme a escribir. Cuando, una tarde aburrida de enero del 2008, abrí mi primer blog jamás pensé en un futuro como escritora. Hoy, ocho años y miles de posts después, no me imagino mi vida y mi día a día sin escribir.

Durante todo este tiempo puedo decir que he aprendido a escribir textos sobre cualquier tema, a darles distinto enfoque según el contenido y el público al que van dirigidos. He aprendido a escribir, a hacer reír, hacer llorar, emocionar, entretener, informar o enfurecer. Todo eso lo he aprendido escribiendo pero también pensando en mi como lectora. Cuando escribo jamás me olvido de mi “yo” lectora en la red.

Tecleando en Google podemos encontrar millones de referencias con consejos sobre cómo escribir (en teoría) un post que funcione y qué hacer para enganchar a los visitantes (ya hablaremos de este concepto), pero ¿cuantas referencias encontrarmos a lo que no les gusta a los lectores?

Muchas veces o, mejor dicho, siempre al construir, diseñar y escribir nuestra web deberíamos tener en cuenta qué cosas no nos gustan como lectores.

Empecemos hoy con la primera de ellas.

Soy el grinch de las teorías de SEO, redes y comunicación online. Esto no quiere decir que no entienda su utilidad, su uso y las implicaciones que tienen. Sé perfectamente que conviene utilizar ciertas palabras para titular, que no conviene hacer titulares interminables, que los párrafos no deben ser muy largos, que las listas siempre funcionan y que las preguntas retóricas al final de los posts generan “engangement” y diálogo. Todo esto está muy bien pero yo me enfurruño y protesto.

En mi primer post en modo Grinch voy a explicar porque no me gusta el famoso “Leer más” o su variante “Continuar leyendo”.

“Leer más” es el recorrido obligatorio de IKEA, el cambio de productos en los pasillos del supermercado, el gancho en Sálvame. Es un truco pensado para generar clics al bloguero o a la web de turno.

Como lectora, ¿Qué me dice a mi el “Leer más” de una página?

  • No me importas como lector, me importan tus clics.
  • No confío en mi contenido y por eso no te lo ofrezco todo de golpe. Te doy cuatro o cinco líneas para que incluso si no te gusta tengas la curiosidad de darle al leer más y, entonces,  ya me dará igual si lees o no porque tendré tu clic que es mi tesoro.
  • No me importa tu tiempo. No quiero enseñarte de un primer vistazo si mi post te va llevar 3 minutos de lectura o 7, para cuando lo descubras ya tendré tu clic.
  • No me importa como gestiones tus lecturas en la red; no me importa que prefieras un lector de feeds para leerlo todo cómodamente. Tienes que entrar en mi página porque quiero tu clic.

Sé cual es la opción: si no te gusta el “leer más” suscríbete a mi web y podrás leerme cómodamente en tu mail. Ya lo sé, pero es que no es eso lo que quiero, no quiero tener tus posts en mi mail. Quiero poder leerte en mi feedly o entrar en tu página y de un vistazo saber si voy a dedicar 5 minutos o 2 a disfrutar de tu contenido.

“Leer más” tiene un peligro añadido para los blogs que lo usan. Es como la fábula de Pedro y el Lobo. Puedo picar una vez, puedo picar dos, incluso puedo picar tres, pero si después de tres recorridos completos por los pasillos de Ikea de tu post al final me voy sin nada, te aseguro que nunca jamás leeré tus posts.

Quiero ser tu lector, quiero que me enganches por lo que escribes y entrar en tu blog porque me ha gustado, entretenido, intrigado o interesado tanto lo que cuentas que quiero dejar un comentario.

Veo “leer más” y me siento una “visita” no un “lector”.

Veo “leer más” y no confío en ti.

Veo “leer más” y me siento cosa.

Y si los clics van a ser tu razón de ser por lo menos pon algo chulo “dale aquí y verás lo que hay” o “en la sección de plantas, dos tiestos Karlsvald por 2 €”

Desde hace 14 años trabajo en el mundo de la comunicación. Un buen día de 2008 se me ocurrió abrir un blog personal y pronto me di cuenta de que era lo mejor que había hecho en la vida. Además, estaba poseída, yo no tenía un blog, el blog me tenía a mi. He sido finalista de varios premios, mucho mejor ser “subcampeón” y me encantan las redes sociales.

Ahora mismo edito y escribo el proyecto cultural online Pisando Charcos, colabora en el blog Unadocenade, en la revista de divulgación científica Principia y en dos de los proyectos de la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU; la plataforma para visibilizar a las mujeres que desarrollan carreras científicas Mujeres con Ciencia y la web de divulgación Cuaderno de Cultura Científica.

Escribo, escribo, escribo y no lo hago mal.

Lectora compulsiva y fanática de Bruce.

Más info en https://about.me/anaribera