La regla de las 800 palabras

Cuando no has escrito nunca y te pones a hacerlo, pronto descubres algo muy curioso. Resula que lo más difícil no es empezar lo más difícil es saber cuándo cortar.

«Da igual, yo escribo lo que me apetece y me da igual que la gente no me lea«.

Bien. Eso es verdad hasta cierto punto, yo también lo he dicho y lo digo pero ¿no es mejor escribir lo que te apetece y que, además, tus potenciales lectores lleguen al final de tus historias?

Si, además, con tu blog o tu web pretendes hacer llegar tus productos, tus servicios o una determinada imagen a través de tus textos, conviene que los lectores sean capaces de llegar al final de tus posts.

«Escribir es fácil. Editar es muy difícil.” @molinos1282 - Tuitealo          

Al ponernos a escribir todos le cogemos cariño a nuestras historias, nuestros productos, nuestras recomendaciones y nuestras explicaciones. Son nuestras, las hemos pensado, vivido, sentido y por fin hemos conseguido concretarlas en una idea, ponerlas en palabras porque queremos compartirlas.

Hemos sufrido para encontrar la inspiración, el tiempo, el momento y el estado de ánimo adecuado para escribir lo que queremos y cuando nos ponemos no hay quien nos pare.

Las palabras nos salen a borbotones, queremos contarlo todo, no dejarnos ni un detalle. Todo parece importante, todo nos parece necesario. Todos pensamos en presentación, nudo y desenlace. Los personajes, las descripciones, los diálogos, los datos, las menciones… todo fluye, todo sale mágicamente de nuestra cabeza y aparece en la pantalla.

Nos sentimos en racha, poseídos de inspiración y encantados.

Por fin, llegamos al final. Nos echamos hacia atrás, contemplamos nuestra obra y no podemos creer que hayamos escrito tanto. ¿En serio? Bueno, es que el tema es estupendo.

Aquí es donde hay que parar y pensar antes de darle a publicar. No estás escribiendo en un cuaderno, no es un documento que nadie vaya a tener que leer por obligación y tengas que torturarle con tu verborrea, no es una carta ni un libro. Estás escribiendo para que te lean y después comenten tu idea, compren tu producto, te contacten y te compartan. Para conseguir cualquiera de esas acciones con tu post lo primero que tienes que lograr es que te lean hasta el final.

¿Qué haces ahora?

Cuenta las palabras.

Si son más de 1500 ¡no le des a publicar! 1500 palabras son muchas, que tus potenciales lectores lleguen al final requiere que hayas escrito tu post muy bien. Tienes que ser muy bueno. ¿Qué quiere decir esto? Quiere decir que necesitas que tu texto, tu historia, tenga ritmo, enganche no aburra y no decaiga en ningún momento o tus lectores se irán.

Piensa en ti como lector

¿Te aburren los posts muy largos? ¿Miras la longitud de los posts antes de leer? ¿No puedes leer posts muy largos porque tu tiempo de lectura en la red es limitado y prefieres no perder el tiempo en cosas que no te enganchen? ¿Cuántos párrafos de «gracia» le das a un post antes de saltar a otra cosa?

Señoría, no hay más preguntas.

Relee.

Relee. Despacio y sin hacer trampas. No leas en diagonal. Lee lo que has escrito. Intenta, en la medida de lo posible, enfrentarte a tu texto como si no fuera tuyo. Lo ideal, si no vas con el tiempo de publicación pegado, es dejarlo reposar un día. Pasadas 24 horas es increíble como cambia la percepción de tu propio texto.

En esta primera lectura atenta te aseguro que ya habrá cosas que te sobrarán y corregirás.

Ponte un límite de palabras: 800.

Edita hasta llegar a esas 800. Ni una más. Corta expresiones rebuscadas y cursis (tema para otro día). Quita repeticiones, aligera tiempos verbales, borra adverbios.

¿Lo has conseguido ya? ¿No? Sigue cortando. Lo sé, te duele. Todo es importante, todo es necesario, ha salido de tu inspiración.

No hay dolor. Corta. Prueba a quitar párrafos enteros y relee. ¿Ha perdido sentido la historia? No. ¿No te ves capaz de algo tan drástico? Está bien, te concedo resumir en vez de recortar pero ya te advierto que así no lo conseguirás.

Relee, edita, corta. Recoloca. Relee. Lo tienes. 800 palabras.

Publica.

¿Sorprendido? Has quitado 300 o 400 palabras y tu escrito sigue teniendo sentido, ritmo, no te repites y hay muchas más posibilidades de conseguir que tus lectores lleguen al final de tu historia. Ya ni te acuerdas de los párrafos que has eliminado.

Sé lo que estás pensando: «Hay posts de 3000 palabras que son muy buenos». Sí, y Cervantes escribió El Quijote pero no todos podemos hacerlo.

Recuerda, es mucho más fácil ser bueno en 800 palabras que en 1500.

No lo olvides: es importante saber escribir pero es fundamental saber editar.

800 palabras. Ni una más. Ni una menos.

Desde hace 14 años trabajo en el mundo de la comunicación. Un buen día de 2008 se me ocurrió abrir un blog personal y pronto me di cuenta de que era lo mejor que había hecho en la vida. Además, estaba poseída, yo no tenía un blog, el blog me tenía a mi. He sido finalista de varios premios, mucho mejor ser «subcampeón» y me encantan las redes sociales.

Ahora mismo edito y escribo el proyecto cultural online Pisando Charcos, colabora en el blog Unadocenade, en la revista de divulgación científica Principia y en dos de los proyectos de la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU; la plataforma para visibilizar a las mujeres que desarrollan carreras científicas Mujeres con Ciencia y la web de divulgación Cuaderno de Cultura Científica.

Escribo, escribo, escribo y no lo hago mal.

Lectora compulsiva y fanática de Bruce.

Más info en https://about.me/anaribera

No me gusta «Leer más»

Nunca pensé en dedicarme a escribir. Cuando, una tarde aburrida de enero del 2008, abrí mi primer blog jamás pensé en un futuro como escritora. Hoy, ocho años y miles de posts después, no me imagino mi vida y mi día a día sin escribir.

Durante todo este tiempo puedo decir que he aprendido a escribir textos sobre cualquier tema, a darles distinto enfoque según el contenido y el público al que van dirigidos. He aprendido a escribir, a hacer reír, hacer llorar, emocionar, entretener, informar o enfurecer. Todo eso lo he aprendido escribiendo pero también pensando en mi como lectora. Cuando escribo jamás me olvido de mi «yo» lectora en la red.

Tecleando en Google podemos encontrar millones de referencias con consejos sobre cómo escribir (en teoría) un post que funcione y qué hacer para enganchar a los visitantes (ya hablaremos de este concepto), pero ¿cuantas referencias encontrarmos a lo que no les gusta a los lectores?

Muchas veces o, mejor dicho, siempre al construir, diseñar y escribir nuestra web deberíamos tener en cuenta qué cosas no nos gustan como lectores.

Empecemos hoy con la primera de ellas.

Soy el grinch de las teorías de SEO, redes y comunicación online. Esto no quiere decir que no entienda su utilidad, su uso y las implicaciones que tienen. Sé perfectamente que conviene utilizar ciertas palabras para titular, que no conviene hacer titulares interminables, que los párrafos no deben ser muy largos, que las listas siempre funcionan y que las preguntas retóricas al final de los posts generan «engangement» y diálogo. Todo esto está muy bien pero yo me enfurruño y protesto.

En mi primer post en modo Grinch voy a explicar porque no me gusta el famoso «Leer más» o su variante «Continuar leyendo».

«Leer más» es el recorrido obligatorio de IKEA, el cambio de productos en los pasillos del supermercado, el gancho en Sálvame. Es un truco pensado para generar clics al bloguero o a la web de turno.

Como lectora, ¿Qué me dice a mi el «Leer más» de una página?

  • No me importas como lector, me importan tus clics.
  • No confío en mi contenido y por eso no te lo ofrezco todo de golpe. Te doy cuatro o cinco líneas para que incluso si no te gusta tengas la curiosidad de darle al leer más y, entonces,  ya me dará igual si lees o no porque tendré tu clic que es mi tesoro.
  • No me importa tu tiempo. No quiero enseñarte de un primer vistazo si mi post te va llevar 3 minutos de lectura o 7, para cuando lo descubras ya tendré tu clic.
  • No me importa como gestiones tus lecturas en la red; no me importa que prefieras un lector de feeds para leerlo todo cómodamente. Tienes que entrar en mi página porque quiero tu clic.

Sé cual es la opción: si no te gusta el «leer más» suscríbete a mi web y podrás leerme cómodamente en tu mail. Ya lo sé, pero es que no es eso lo que quiero, no quiero tener tus posts en mi mail. Quiero poder leerte en mi feedly o entrar en tu página y de un vistazo saber si voy a dedicar 5 minutos o 2 a disfrutar de tu contenido.

«Leer más» tiene un peligro añadido para los blogs que lo usan. Es como la fábula de Pedro y el Lobo. Puedo picar una vez, puedo picar dos, incluso puedo picar tres, pero si después de tres recorridos completos por los pasillos de Ikea de tu post al final me voy sin nada, te aseguro que nunca jamás leeré tus posts.

Quiero ser tu lector, quiero que me enganches por lo que escribes y entrar en tu blog porque me ha gustado, entretenido, intrigado o interesado tanto lo que cuentas que quiero dejar un comentario.

Veo «leer más» y me siento una «visita» no un «lector».

Veo «leer más» y no confío en ti.

Veo «leer más» y me siento cosa.

Y si los clics van a ser tu razón de ser por lo menos pon algo chulo «dale aquí y verás lo que hay» o «en la sección de plantas, dos tiestos Karlsvald por 2 €»

Desde hace 14 años trabajo en el mundo de la comunicación. Un buen día de 2008 se me ocurrió abrir un blog personal y pronto me di cuenta de que era lo mejor que había hecho en la vida. Además, estaba poseída, yo no tenía un blog, el blog me tenía a mi. He sido finalista de varios premios, mucho mejor ser «subcampeón» y me encantan las redes sociales.

Ahora mismo edito y escribo el proyecto cultural online Pisando Charcos, colabora en el blog Unadocenade, en la revista de divulgación científica Principia y en dos de los proyectos de la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU; la plataforma para visibilizar a las mujeres que desarrollan carreras científicas Mujeres con Ciencia y la web de divulgación Cuaderno de Cultura Científica.

Escribo, escribo, escribo y no lo hago mal.

Lectora compulsiva y fanática de Bruce.

Más info en https://about.me/anaribera

¿Cuál es tu slogan? 8 Tips para crear tu marca personal

La semana pasada hablábamos de construir una marca personal. A raíz del post y de las conversaciones en twitter nos llamó la atención que muchos creéis no contar con ninguna fortaleza a destacar. Simplemente imposible. No hay dos blogs, negocios o ideas iguales (bueno a veces se pasan algunos listos que deciden co-piratear el trabajo bien hecho). Es importante realizar un ejercicio de análisis personal aunque escribas en una bitácora por simple gusto. ¿No te gustaría ofrecer mejores contenidos a tu familia, a tus lectores? ¿no te gustaría que tus lectores te distingan por el cuidado con el que haces las cosas? Si has decidido tener un blog profesional o emprender con alguna idea ha llegado la hora de ofrecer lo mejor de ti. Saca una libreta, reflexionemos paso a paso estos 8 tips para crear tu marca personal y comenzar a dejar huella.

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Soy Mónica Moratinos experta en comunicación y publicidad, madre de dos criaturas gracias a las cuales me convertí en blogger creando mi blog personal Desmadreando y blogger para Babycenter en Español. Soy de las que nunca cambia de canal cuando llega la publicidad, me encanta analizar la estrategia que hay detrás de cada anuncio.
Me gusta el café con leche en vaso grande y muy caliente pues me ayuda a soñar despierta.
¿Seguimos conversando? Sígueme @mktingexpresso

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